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viernes, 28 de octubre de 2016

La violencia de los furtivos dificulta a las cofradías contratar vigilantes

Cabo es la entidad que más problemas tiene y en A Pobra un profesional se fue al ser amenazado


Cabo es la entidad que más problemas tiene y en A Pobra un profesional se fue al ser amenazado.
Las cofradías de la comarca suelen quejarse de las dificultades que tienen para vigilar su territorio y para preservar los recursos ante la acción indiscriminada de un creciente número de furtivos. El problema no deriva solo de que las estrecheces económicas por las que muchas atraviesan limitan su capacidad para contratar personal, sino también de las reticencias por parte de profesionales con la cualificación necesaria para supervisar los arenales. La violencia demostrada por algunos mariscadores ilegales y las agresiones sufridas por diversos guardapescas hacen que cada vez se ponga más cuesta arriba para los pósitos conseguir personal que ahuyente a quienes se llevan el bivalvo de manera ilícita.

Un ejemplo de que el trabajo de supervisor de concesiones marisqueras cotiza a la baja lo han tenido recientemente en la cofradía de Cabo de Cruz. Explica la patrona mayor, Raquel Souto, que en este momento tienen a dos guardapescas de baja y que pretendían cubrir sus vacantes, pero por el momento no lo han conseguido. El lunes iba a incorporarse una persona, comenta, pero llamó para decir que no iría. La dirigente lo tiene claro: «A conflitividade que se vive nas zonas que administramos é moi grande».
El patrón mayor de A Pobra, Juan Miguel Iglesias, explica que en alguna ocasión han tenido que llamar a la academia de seguridad en busca de profesionales y señala: «Non hai moita xente que estea disposta a traballar en areais tan problemáticos como estes». Hace un año, comenta, un guardapescas decidió marcharse porque nada más empezar ya tuvo un importante encontronazo con un furtivo.

Las agresiones
Sobre agresiones y amenazas saben mucho quienes trabajan en las concesiones de la comarca. Guardapescas de Rianxo, A Pobra y Cabo de Cruz han sido objeto en más de una ocasión de la brutalidad de los mariscadores ilegales. Son varios los vigilantes que han acabado en el médico y alguno ha sufrido importantes lesiones que lo mantuvieron meses apartado de la actividad.
Otras veces se libran por los pelos y son los vehículos en los que viajan los que son objeto de todo tipo de daños.

Incluso en cofradías como la de Noia, en la que la acción de los furtivos suele ser menos beligerante que en Arousa norte, reconocen que el riesgo que entraña esta profesión motiva que «non todo o mundo estea disposto a asumir un emprego destas características».
Algunos dirigentes de pósitos también indican que quienes desarrollan esta labor se encuentran indefensos porque su capacidad de maniobra es muy reducida: «Un gardacosta da Xunta ten presunción de veracidade, pero para os que traballan nos pósitos a situación resulta máis difícil», señalan desde Noia.

A la peligrosidad que entraña tener que enfrentarse a personas que parecen estar dispuestas a cualquier cosa para llevarse el marisco de forma irregular se une el ingente trabajo que hay que desarrollar, dado que cofradías como la de Cabo de Cruz, por ejemplo, tienen una amplia extensión de terreno que, como dice la patrona mayor, Raquel Souto, es inabarcable.
Las cofradías tienen contratados a un total de 45 vigilantes, de los que la mitad están en Noia. Entre vacaciones y bajas es excepcional que estén todos operativos y todas las entidades afirman que necesitan más.

Vigilantes que no pueden tripular la lancha en A Pobra
Los requisitos exigidos a quienes trabajan en el mundo del mar o en actividades vinculadas al mismo también constituyen un problema en algunos casos. Explica el patrón mayor de A Pobra que los vigilantes que tiene la entidad no pueden utilizar la embarcación del pósito, de 9,5 metros de eslora porque, pese a tener la titulación requerida, les faltan las horas de mar: «Que non poden facer na confraría porque no se pode despachar a embarcación ao carecer das horas de mar. De tolos, vamos», apunta Juan Miguel Iglesias.

La alternativa, explica el dirigente, es que hagan la parte práctica que les corresponde en otro lugar, lo que dejaría a la entidad pesquera sin vigilantes. El responsable afirma que son muchas las normas que se dictan y que a veces son contradictorias, por lo que no duda en manifestar: «Ás veces parecemos gomas, cada un tira dun lado».


lunes, 17 de octubre de 2016

Los blindados guardan un pago extra del 10% en Prosegur

  • Abonará un dividendo de hasta 400 millones de euros según JB Capital
Hace un par de semanas que Prosegur comunicó que estudia sacar a bolsa su división de gestión de efectivo, Prosegur Cash. La nueva cotizada alcanzaría, según los cálculos de este periódico, una valoración cercana a la de la matriz si cotizase en línea con sus comparables (Loomis y Brinks), de unos 3.700 millones, dado que esta pata de negocio aporta más del 80% del ebit (beneficio antes de intereses e impuestos) del grupo.

De acuerdo con las estimaciones de Santander, la valoración de la empresa se iría aún más arriba, hasta los 4.000 millones de euros, ya que la entidad considera "probable" que la compañía "exija una prima respecto a los múltiplos a los que cotizan sus rivales" dado que ofrece márgenes más abultados, del 18%.

Cuando comunicó su interés en vender entre el 25 y el 40% de Prosegur Cash, el grupo ya advirtió que el dinero captado le permitiría "eventualmente, remunerar a los accionistas de Prosegur". Tanto Santander como JB Capital Markets ven probable que, tras la venta, la compañía reparta un dividendo extraordinario. Un pago que, de acuerdo con los cálculos de JB Capital Markets, ofrecería una rentabilidad de entre el 5 y el 10%. Ello implicaría que, a precios actuales, el grupo de servicios de seguridad repartiría entre 0,32 y 0,64 euros por título, lo que supondría destinar entre 197 y 395 millones de euros a retribuir.

Como referencia, la más baja de esas cifras equivale al 100 por cien del beneficio de Prosegur, estimado en 201 millones para este año.

La rentabilidad por dividendo de Prosegur de cara a 2016 es del 1,8%, según las estimaciones del consenso que recoge FactSet. Su próxima entrega la realizará hoy mismo, cuando repartirá 0,027 euros, que rentan un tímido 0,4%. Prosegur suele ofrecer cuatro pagos cada año.
Los títulos de Prosegur se disparan un 8% desde el anuncio de la operación, mientras que en el mismo periodo el Ibex cede cerca de un 1% en ese periodo. Ayer, CaixaBank mejoró su recomendación sobre el grupo de seguridad hasta comprar y subió su precio objetivo a 7,40 euros, lo que confiere a sus acciones un potencial del 15%. 

El grupo busca crear valor
Si Prosegur Cash -cuya salida a bolsa se produciría en la primera mitad de 2017- alcanzase unos 3.600 millones de euros en capitalización, cotizaría con un tamaño similar a los de Mediaset, Cellnex o Acciona (además del de la propia Prosegur).

Al sacar a bolsa su vaca lechera -la división que más aporta al ebit del conglomerado, que además genera el 44% de los ingresos-, Prosegur persigue, fundamentalmente, dos objetivos.
Por un lado, poner en valor la compañía, al sacar al mercado su negocio más relevante, y poner fin a la actual infraponderación que, desde el punto de vista del grupo, éste sufre. "Una salida a cotización de esta filial permitiría poner de manifiesto su valor real de mercado", explicó Prosegur en una nota.

Crecer a través de compras
El otro gran objetivo es hacer crecer al conglomerado a través de adquisiciones. El 50% del mercado global de la gestión de efectivo está liderado sólo por cinco grupos, capitaneados por Brinks (la primera por facturación), la propia Prosegur y Loomis. El 50% restante, explican fuentes del sector, está en manos de pequeños grupos locales, y Prosegur aspira a liderar la consolidación sectorial. La compañía ha realizado unas 200 compras desde que nació.

Más allá del área de Cash, el negocio de Prosegur se sustenta también sobre sus otras dos divisiones, la de Alarmas (que ofrece sistemas de alerta para hogares y empresas) y la de Security (que presta servicios de vigilancia), que aportan el 13 y el 4%, respectivamente, del ebit, y a cuyo desarrollo también contribuiría lo captado en la oferta.