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lunes, 18 de julio de 2016

Benicassim: La Policía Nacional inspecciona el servicio de seguridad privada del FIB 2016

La Unidad Territorial de Seguridad Privada de la Policía Nacional la Comisaría Provincial de Castellón inspecciona el dispositivo de seguridad privada del FIB 2016, reforzado este año, debido a una mayor afluencia de público.

Se supervisa y controla a cerca de 200 personas, que participan de alguna manera en el dispositivo de seguridad del festival, conformado por Vigilantes de Seguridad, controladores de acceso y diverso personal auxiliar con distintas funciones, todo en aras de disponer de un recinto con la máxima seguridad para albergar un evento de las dimensiones del FIB 2016.

La Policía Nacional colabora de forma activa con otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad involucradas en el dispositivo de seguridad y con la dirección de seguridad privada del macro-festival, con el objetivo de fomentar y mejorar la seguridad, tanto en el recinto y sus inmediaciones, como en la propia capital de la provincia, que ve incrementada de forma notable la afluencia de visitantes y turistas que se dirigen a Benicàssim.

Se movilizan unos 60 policías que reforzarán la seguridad ciudadana en la capital de la provincia y las inspecciones de seguridad privada en Benicàssim.



jueves, 28 de abril de 2016

Cuatro jóvenes dan una brutal paliza a un policía nacional en el Metro y los dejan libres

El agente, fuera de servicio, pilló a cuatro jóvenes robando en un vagón. Le arrebataron su defensa y le apalearon salvajemente por todo el cuerpo, hasta romperla. Están en libertad

El andén donde ocurrieron los hechos

El agente D. M., de 36 años, lleva casi quince en el Cuerpo Nacional de Policíay jamás se había visto envuelto en un asunto de tan extrema violencia. Lleva ya diez días de baja y, al menos, le quedan otros cinco más por delante. Muy dolorido aún, recuerda a la perfección la brutal paliza que sufrió el 17 de abril en el Metro de Madrid cuando regresaba a su casa, fuera de servicio. Una agresión a manos de cuatro jóvenes, probablemente asalvajados por el consumo de sustancias psicotrópicas. Fueron detenidos, pero la juez, al no solicitar prisión preventiva la Fiscalía, tuvo que dejarlos en libertad. Pese a la gravedad de los hechos, más cuando la víctima es un funcionario del CNP, y de que todos cuentan con antecedentes policiales.
El suceso se produjo a las siete y cuarto de la mañana, en la línea 3 del suburbano. «Regresaba a mi casa y bajé al Metro de Sol. Cuando me metí en el vagón, vi a un grupo de cuatro jóvenes y no me gustaron, porque iban recorriendo todo el convoy, fijándose en la gente que iba dormida o bebida», explica el agente, destinado precisamente en la Brigada Móvil. Eran tres chicos y una chica.
«En cuatro o cinco segundos se pusieron en torno a una joven que estaba dormida, tapándola. Vi entonces cómo uno de ellos se metía un teléfono móvil, con una funda rosa y un cable rizado, por debajo de su pantalón, por la parte de detrás», narra D. M.
El policía llamó entonces a la sala del 091, comunicando lo ocurrido y para que se alertara a los vigilantes de seguridad. Al llegar el tren a Lavapiés, los delincuentes se apearon. D. M. les siguió. Se cambiaron de andén, para volver a coger el Metro, en dirección opuesta. Subieron entonces a otro convoy. «Cuando llegamos de nuevo a Sol, me identifiqué como policía y les hice bajar al andén. Les dije que se identificaran, y se negaron –añade–. Entonces, le pedí al que había robado el móvil que me lo diera». Pero sacó el suyo propio: «Este teléfono es mío», respondió.
Pese a que les mostró su placa, los jóvenes comenzaron a insultarle:«¡Déjanos en paz, madero de mierda. ¡Tú no estás trabajando, déjanos en paz! Vas a acabar mal». El policía intentó entonces pararles el paso y detenerlos, pero se resistieron. Eran cuatro contra uno. D. M. sacó entonces su defensa extensible, y se la arrebataron. Se encontraban entre la escalera y el rellano de la estación de Sol.

«¡Te vamos a matar!»

Y comenzó la lluvia de golpes: «Me pegaron con la defensa y me protegí como pude. Caí al suelo. Fueron dos minutos de puñetazos, patadas... Se iban pasando la porra unos a otros, hasta que se rompió de los golpes que me propinaron. Llega a ser una barra de hierro, y no lo cuento. «¡Te vamos a matar» ¡Tú no eres policía, eres un puto maricón!», gritaban. Un viajero se acercó a defenderme, pero el que había robado el móvil quiso pegarle, así que me ayudó distrayéndolos. Y llegaron los vigilantes y mis compañeros, que los detuvieron».
Los arrestados son Alfonso Carrero Fernández, de 22 años y con antecedentes por un delito contra la salud pública; Javier Sainz-Ezquerra García (18), fichado antes por lesiones; José Ortiz Abad (23), arrestado anteriormente por robo con violencia, resistencia y desobediencia, y Talia González González (25), con antecedentes por robo de vehículo. Ahora se les imputa por hurto, atentado a agente de la autoridad y lesiones. Pero están en libertad. Su víctima, de baja.
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lunes, 28 de marzo de 2016

Protección de Datos tumba el plan para privatizar la vigilancia de las cárceles


El uso de las fichas de los reclusos se restringe exclusivamente a policías y guardias civiles

Uno de los proyectos estrella de Interior la pasada legislatura, la entrada paulatina de ex escoltas y vigilantes privados a las cárceles españolas, se desmorona. La Agencia Española de Protección de Datos ha determinado que esos trabajadores no pueden tener acceso a las fichas de los reclusos, por lo que limita mucho su labor.

Según ha sabido El Confidencial Digital, esta decisión ha venido provocada por una denuncia de la Agrupación de los Cuerpos de Administración de Instituciones Penitenciarias, que hace año y medio descubrió una actividad que vulneraba la normativa vigente en materia de protección de datos privados.
En concreto, ACAIP alertó a la Agencia que los funcionarios del centro penitenciario de Picassent (Valencia) debían facilitar a los miembros de la empresa de seguridad listados con nombres y apellidos de internos que debían salir del Centro de Inserción Social, ubicado dentro del complejo penitenciario.
Los funcionarios de prisiones explicaron a Protección de Datos que no quedaba suficientemente claro que esos vigilantes de seguridad pudieran manejar esos datos, por carecer de habilitación legal para ello, por lo que ellos mismos podían incurrir en algún tipo de responsabilidad al facilitar esas fichas.

Interior, forzado a cambiar sus planes


Tras realizar diversas actuaciones previas que confirmaban lo expuesto por ACAIP, el 25 de septiembre de 2015 la Agencia Española de Protección de Datos inició expediente de declaración de infracción contra el Ministerio del Interior.
Dos meses después, el 30 de noviembre del año pasado, la Instructora del procedimiento realizó una Propuesta de Resolución en la que se especificaba que el Ministerio ha infringido la normativa vigente por “transmitir los datos a un encargado del tratamiento sin dar cumplimiento a los deberes formales establecidos en la Ley de Protección de Datos” .
Al tratarse de una infracción por parte de una Administración Pública, la Agencia exige que se rectifique la conducta que estaba fuera de la ley. Por tanto, desde finales del año pasado, Instituciones Penitenciarias tiene prohibido dar datos de presos a los vigilantes y empresas de seguridad privada.
Esta prohibición, por tanto, descarta la ampliación de atribuciones para estos vigilantes dentro de las cárceles, tal y como planeaba Interior. Solo los policías y guardias civiles podrán acceder a esas fichas, mientras que los vigilantes privadossolo podrán realizar labores de perimetraje en el exterior del complejo.