martes, 8 de marzo de 2016
jueves, 3 de marzo de 2016
Prosegur, en el punto de mira de Hacienda y de Competencia
La presidenta del grupo compra el edificio que la compañía emplea como sede y recibirá un alquiler anual de 0,7 millones durante la próxima década.
Prosegur afronta en España en el presente ejercicio
reclamaciones fiscales por 20 millones de euros y una investigación de la Comisión
Nacional del Mercado de Competencia por presunta práctica irregular.
La compañía ha recurrido ante el Tribunal
Económico Administrativoreclamación de la Agencia Tributaria relacionada
con el Impuesto sobre Sociedades y asegura que estima “una
resolución favorable”. En junio de 2013 se iniciaron actuaciones de inspección
de los ejercicios 2008, 2009, y 2010 por los conceptos de Impuesto sobre
Sociedades, Retenciones a Cuenta del Impuesto de No Residentes y Retenciones a
cuenta del Capital Mobiliario, así como inspecciones parciales sobre
Retenciones del Impuesto sobre la Renta del Trabajo.
La empresa ha firmado en conformidad actas
relacionadas con algunas de esas retenciones, entre ellas con el Impuesto sobre
Sociedades por 3,5 millones. Y en disconformidad sobre la reclamación de los 20
millones y otra por retenciones del Impuesto sobre la Renta del
Trabajo por 0,55 millones. Prosegur sólo ha provisionado el acta
firmada en disconformidad referida a las retenciones del Impuesto sobre la
Renta del Trabajo, ya que sobre la otra cuestión estima una resolución
favorable. “Los asesores externos de la sociedad estiman que no es probable que
se produzca un quebranto”, apunta la compañía en las cuentas de 2015
depositadas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
La presidenta de Prosegur compró la sede de la
compañía en diciembre por 12,7 millones; recibirá 7 millones en diez años por
alquilarla al grupo
Prosegur también advierte en sus últimas cuentas sobre
la existencia de “riesgos fiscales” en Brasil yArgentina por
valor de 54,6 millones; los riesgos de mayor cuantía están asociados al mercado
brasileño por reclamaciones de impuestos municipales y estatales y provisiones
por combinación de negocios.
En el último trimestre de este año previsiblemente la
Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMV) comunicará las
conclusiones de una investigación sobre Prosegur iniciada a principios de 2015.
En febrero del pasado año funcionarios del organismo inspeccionaron la sede en
Madrid del grupo de seguridad por “posibles acuerdos para el reparto de
mercado, la fijación de precios, la fijación de condiciones comerciales, así
como cualquier otra conducta que por su naturaleza pudiera contribuir a la
distorsión de la competencia en el mercado de servicios de transporte y
manipulación de fondos en España”.
En abril, la CNMC incoó expediente
sancionador por posibles prácticas restrictivas de la competencia contra
Prosegur y Loomis (la sede de esta otra empresa de seguridad
también fue inspeccionada); desde entonces Competencia dispone de un periodo de
hasta 18 meses para resolver. El organismo considera que existen indicios
racionales de que ambas compañías acordaron reparto de clientes y actividades,
fijación de precios, intercambio de información comercial sensible y otras
condiciones comerciales. Prosegur ha tratado de evitar la entrega de
documentación reclamada por Competencia sobre rutas de transporte y
distribución de fondos, pero el organismo denegó el pasado mes de diciembre la
confidencialidad de esos datos.
La presidenta, casera de Prosegur
De acuerdo a las cuentas de 2015 de Prosegur, el
pasado mes de diciembre la presidenta de la compañía, Helena Revoredo,
adquirió el edificio que el grupo emplea como sede en Madrid, en la calle
Pajaritos, por 12,7 millones de euros. La operación la realizó la
primera accionista de la empresa a través de su sociedad Proactinmo,
a su vez controlada por Gubel. Revoredo cuenta con 309
millones de acciones de Prosegur mediante las sociedades Gubel y Prorevosa, una
participación valorada en 1.421 millones de euros.
Según
las mismas cuentas, ese mismo mes de diciembre Prosegur firmó con Proactinmo
“un contrato de arrendamiento del edificio ubicado en la calle Pajaritos de
Madrid”, por diez años prorrogables durante un año. La empresa explica que el
gasto anualizado será de 0,7 millones (siete millones de euros en total por
diez años de alquiler).
Fuente: Vozpopuli
Alerta y Control no despedirá a los vigilantes del Madrid Arena salvo que sean condenados
- La nueva adjudicataria del servicio de seguridad de Madrid Espacios y Congresos ha subrogado a la plantilla de Seguriber.
- En la misma hay cinco imputados por la muerte de cinco adolescentes.
- Ocho imputados por las muertes en el Madrid Arena siguen haciendo labores de seguridad para el Ayuntamiento de Madrid.
Alerta y Control, la empresa de seguridad privada
que se ha hecho con el contrato de seguridad de los pabellones multiusos del
Ayuntamiento de Madrid, no despedirá a los vigilantes imputados en el caso
Madrid Arena, al menos por el momento.
" El artículo 14 de nuestro convenio
colectivo obliga a la subrogación. En principio, no tenemos motivos para
despedirles porque no están procesados ni condenados, solo imputados",
explicó a 20minutos Juan Pedro del Castillo, director general de la compañía.
"No dudo de su profesionalidad y puede que afecte a nuestra imagen, pero
solo nos plantearíamos el despido en caso de que fuesen condenados",
añadió.
En la
plantilla perteneciente a Seguriber —la anterior contrata municipal— que Alerta
y Control se ha visto obligada a subrogar se encuentran Raúl Monteverde, Juan
José París Nalda, José Antonio Díez Romero, Roberto Mateos e Iván Somontes
Santamaría, como adelantó este martes este diario. Todos han tenido que
declarar en sede judicial por su papel durante la noche en la que fallecieron
aplastadas por una avalancha humana las adolescentes.
También han pasado por el juzgado el aún
subdirector de Seguridad de Madridec, Rafael Pastor; el coordinador de
Seguridad, José Rodríguez Caamaño; y al jefe de Operaciones y Proyectos,
Francisco del Amo. El Ayuntamiento, que alega que no puede tomar medidas contra
los vigilantes porque no pertenecen a su plantilla, no ha despedido a estos
cargos de confianza que cobran de su empresa pública, a pesar de que sí ha
renovado a la cúpula directiva de Madridec dando hasta seis bajas.
Evaluación
Alerta y Control admite que va a evaluar las
competencias y capacidades de los vigilantes imputados, al igual que hará con
los que no lo están. "A partir de ahí, veremos si se ajustan a nuestras
normas internas y a la ley a la hora de hacer su trabajo y si son válidos para
los servicios que han ocupado o hay que destinarles a otros", concluye su
director general.
La normativa vigente para el
sector incluye la excedencia especial en caso de que fuesen inhabilitados
temporalmente para ejercer su función o de que la división de Seguridad Privada
de la Policía Nacional les retirase su permiso para ejercer.
La empres que vigila las 71 sedes judiciales no tiene contrato
La firma trabaja desde hace dos meses con “encargo directo con gasto a convalidar”
Madrid 2 MAR 2016 -
09:42 CET
El portavoz de la Comisión de Vigilancia
de la Contratación en la Asamblea de Madrid, Enrique Veloso (Ciudadanos),
escuchó ayer “asombrado” que la empresa privada encargada de la vigilancia y
seguridad de las 71 sedes judiciales adscritas a la Consejería de Presidencia
carece de contrato desde hace dos meses.
Lo desveló la directora general de
Justicia y Seguridad, María Cristina Díaz Márquez, que comparecía ante los
parlamentarios a petición de Ciudadanos para explicar los detalles del nuevo
procedimiento de contratación del servicio de vigilancia, que ya se ha puesto
en marcha. “En un contexto”, indicó Veloso, en el que “los trabajadores quieren
saber cuáles serán sus condiciones laborales, sea cual sea la concesionaria”.
La empresa Alerta y Control, anterior
adjudicataria del contrato de vigilancia del acceso de personas y de la
seguridad de los edificios judiciales, está prestando el servicio mediante un
“encargo directo con gasto a convalidar”, aclaró ayer Díaz Márquez. Esta
fórmula se continuará aplicando hasta la formalización del nuevo contrato,
asegurándose así la continuidad del servicio.
Alerta y Control se hizo con el concurso
público en abril de 2013 por 15 millones de euros en dos años. Cuando finalizó
este plazo, se prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2015.
La consejería intentó modificar el
contrato antes de que venciera su ampliación, debido a “las necesidades
actuales en materia de seguridad de las sedes judiciales”. También pretendía
prorrogarlo, al menos hasta que se volviera a convocar una licitación pública.
Pero se topó con dificultades presupuestarias, administrativas y con la
oposición del contratista.
Veloso no se explica la razón de que se
haya recurrido a esta fórmula, “teniendo en cuenta que es una situación
previsible, porque se conoce desde el principio el plazo de ejecución del
contrato”. El portavoz de la comisión recuerda que se está primando a una
empresa sobre otras. Cada mes cuesta unos 695.000 euros.
En su opinión, se están vulnerando la
Ley de Contratos y la Ley de Transparencia y Buen Gobierno, “incurriendo en una
posible infracción en materia de gestión económico-presupuestaria”. El Consejo
de Gobierno tendrá que aprobar el importe.
Fuente: El Pais
martes, 1 de marzo de 2016
Carmena hereda 26 millones en contratos de seguridad que quiere sustituir por policías
El Ayuntamiento de Madrid tiene suscritos contratos con 17 empresas privadas que vigilan edificios municipales. Ultima un plan de ahorro para cambiar vigilantes por agentes
29.02.2016 – 05:00 H.
El Ayuntamiento de Madrid tiene
suscritos contratos de seguridad con 17 empresas privadas que
suponen un coste de 26 millones de euros. Algunos vencen este año, otros en
2017 y los hay que estarán vigentes toda la legislatura.
El objetivo de la
Concejalía de Salud, Seguridad y Emergencia que dirige Javier Barbero es
ahorrar e intentar no renovar el mayor número de contratos posible y
sustituir la vigilancia privada por los policías municipales más veteranos,
aquellos que tienen 55 años o más y no realizan funciones operativas.
El
proyecto no tiene de momento buena acogida ni entre los sindicatos
policiales ni entre los trabajadores de las empresas privadas, que ven peligrar
sus puestos de trabajo.
La concejalía está realizando un
detallado estudio de todos los contratos de seguridad, heredados por el
"afán privatizador de anteriores equipos municipales del PP", el
coste que suponen, cuándo vencen y si se puede prescindir de ellos
sin mermar la protección de los edificios públicos.
El ayuntamiento que
dirige Manuela Carmena cree que en algunos
casos estos inmuebles pueden ser vigilados solo a través de medios materiales
(alarmas o sistemas de videovigilancia) y en otros se puede sustituir a
los vigilantes privados por agentes municipales. "Hay que buscar la eficiencia
y aprovechar también la experiencia profesional de los policías más
veteranos, que no solo serán destinados a la protección de inmuebles, sino
también al apoyo de unidades especiales", señala un portavoz de la
concejalía, que destaca que no quieren "reducir los niveles de
protección de los edificios públicos".
La plantilla de Policía Municipal tiene
poco más de 1.000 agentes que superan los 55 años
Por ejemplo, la empresa Ilunion
Servicios de Seguridad recibe 2,12 millones de euros por proteger los
"edificios y solares que se encuentran bajo la custodia de la Dirección
General de Patrimonio". Su contrato vence en junio de 2017.Prosegur tiene el
contrato de vigilancia del Palacio de Cibeles (sede
principal del ayuntamiento) por 3,8 millones de euros, que vence en diciembre
de este año.
Esta es la empresa que más factura al consistorio, en concreto 8,2
millones de euros. Protección de Patrimonios custodia por
452.000 euros "el edificio sede del Área de Gobierno de Urbanismo y
Vivienda". Este contrato vence ahora en marzo. Como el de Sasegur,
que percibe 325.301 euros por proteger "los edificios dependientes del
distrito de Latina".
La empresa Servise se
encarga de la protección de la sede de la Dirección General de Emergencias y
Protección Civil por un coste de 223.000 euros. Su contrato termina en abril de
2017. Sureste Seguridad se ocupa por 461.000 euros de los
inmuebles que dependen de la Agencia Tributaria municipal.
La UTE formada por Sasegur y FBS Seguridad recibe
465.509 euros por vigilar los edificios de la Junta de Distrito de Moratalaz
(el contrato vence en noviembre de 2016). Visegur protege
"los edificios dependientes del Área de Gobierno de Economía, Hacienda y
Administración Pública" por 521.317 (hasta agosto de 2016).
Nuevas cláusulas
sociales
En el listado de empresas
adjudicatarias, también está Marsegur, que percibe cinco millones
de euros por seis contratos. Es la segunda en volumen de facturación. Protege
los edificios del área de Artes, Deportes y Turismo por un importe de 1,8
millones de euros; los inmuebles del distrito de Moncloa-Aravaca, por un millón
de euros; los centros de Madrid Salud, por 954.048; los
edificios del distrito de Vicálvaro, por 473.394; los edificios de
Coordinación General de la Alcaldía, por 393.366 euros, y la sede de la
subdirección general del Samur-Protección Civil, por 277.697.
Carmena, en el centro de emergencias del ayuntamiento.
En el caso de Marsegur, ganó
los concursos porque ofreció siempre la oferta más económica, en algunos casos
un 50% más barata que el precio de licitación. Esto se ha traducido en que
muchos de sus vigilantes ganan muy poco, unos 700 euros brutos al mes, como ya
denunció la sección de Seguridad Privada de CCOO. El consistorio gobernado por Ahora Madrid también
es consciente de que muchos de estos
contratos chocan con la nueva política de contrataciónque
quiere instaurar. Antes, el precio suponía el 65% de la puntuación a la hora de
otorgar un contrato. Ya no. El consistorio ha aprobado un decreto que regula
nuevas cláusulas sociales a la hora de valorar una adjudicación, como la
calidad de las condiciones del empleo de las empresas licitantes, la inserción
sociolaboral, políticas de igualdad, medioambientales y la transparencia en la
información que ofrezca la empresa.
El sindicato CPPM no
está de acuerdo en este nuevo proyecto del ayuntamiento. "Hace falta una
plan que establezca qué número de edificios deben ser protegidos y la gente
necesaria. Es verdad que esta protección está entre nuestras funciones, pero
hay hasta 23 actividades policiales que se pueden desempeñar a partir de los 55
años: comunicación de notificaciones, inspección de comercios, enlace de
unidades, mantenimiento de vehículos, trabajo en oficinas, charlas formativas
en colegios, puestos de emisora…", señala su portavoz, Julián Leal. CPPM
lo tiene claro: "Es imposible quitar la vigilancia privada, sobre todo
teniendo en cuenta que la Policía Municipal de Madrid no tiene cubiertas todas
sus necesidades. La plantilla es de 6.200 agentes y tenemos un déficit de
900".
29.02.2016 – 05:00 H.
El Ayuntamiento de Madrid tiene
suscritos contratos de seguridad con 17 empresas privadas que
suponen un coste de 26 millones de euros. Algunos vencen este año, otros en
2017 y los hay que estarán vigentes toda la legislatura.
El objetivo de la
Concejalía de Salud, Seguridad y Emergencia que dirige Javier Barbero es
ahorrar e intentar no renovar el mayor número de contratos posible y
sustituir la vigilancia privada por los policías municipales más veteranos,
aquellos que tienen 55 años o más y no realizan funciones operativas.
El
proyecto no tiene de momento buena acogida ni entre los sindicatos
policiales ni entre los trabajadores de las empresas privadas, que ven peligrar
sus puestos de trabajo.
La concejalía está realizando un
detallado estudio de todos los contratos de seguridad, heredados por el
"afán privatizador de anteriores equipos municipales del PP", el
coste que suponen, cuándo vencen y si se puede prescindir de ellos
sin mermar la protección de los edificios públicos.
El ayuntamiento que
dirige Manuela Carmena cree que en algunos
casos estos inmuebles pueden ser vigilados solo a través de medios materiales
(alarmas o sistemas de videovigilancia) y en otros se puede sustituir a
los vigilantes privados por agentes municipales. "Hay que buscar la eficiencia
y aprovechar también la experiencia profesional de los policías más
veteranos, que no solo serán destinados a la protección de inmuebles, sino
también al apoyo de unidades especiales", señala un portavoz de la
concejalía, que destaca que no quieren "reducir los niveles de
protección de los edificios públicos".
La plantilla de Policía Municipal tiene
poco más de 1.000 agentes que superan los 55 años
Por ejemplo, la empresa Ilunion
Servicios de Seguridad recibe 2,12 millones de euros por proteger los
"edificios y solares que se encuentran bajo la custodia de la Dirección
General de Patrimonio". Su contrato vence en junio de 2017.Prosegur tiene el
contrato de vigilancia del Palacio de Cibeles (sede
principal del ayuntamiento) por 3,8 millones de euros, que vence en diciembre
de este año.
Esta es la empresa que más factura al consistorio, en concreto 8,2
millones de euros. Protección de Patrimonios custodia por
452.000 euros "el edificio sede del Área de Gobierno de Urbanismo y
Vivienda". Este contrato vence ahora en marzo. Como el de Sasegur,
que percibe 325.301 euros por proteger "los edificios dependientes del
distrito de Latina".
La empresa Servise se
encarga de la protección de la sede de la Dirección General de Emergencias y
Protección Civil por un coste de 223.000 euros. Su contrato termina en abril de
2017. Sureste Seguridad se ocupa por 461.000 euros de los
inmuebles que dependen de la Agencia Tributaria municipal.
La UTE formada por Sasegur y FBS Seguridad recibe
465.509 euros por vigilar los edificios de la Junta de Distrito de Moratalaz
(el contrato vence en noviembre de 2016). Visegur protege
"los edificios dependientes del Área de Gobierno de Economía, Hacienda y
Administración Pública" por 521.317 (hasta agosto de 2016).
Nuevas cláusulas
sociales
En el listado de empresas
adjudicatarias, también está Marsegur, que percibe cinco millones
de euros por seis contratos. Es la segunda en volumen de facturación. Protege
los edificios del área de Artes, Deportes y Turismo por un importe de 1,8
millones de euros; los inmuebles del distrito de Moncloa-Aravaca, por un millón
de euros; los centros de Madrid Salud, por 954.048; los
edificios del distrito de Vicálvaro, por 473.394; los edificios de
Coordinación General de la Alcaldía, por 393.366 euros, y la sede de la
subdirección general del Samur-Protección Civil, por 277.697.
Carmena, en el centro de emergencias del ayuntamiento.
En el caso de Marsegur, ganó
los concursos porque ofreció siempre la oferta más económica, en algunos casos
un 50% más barata que el precio de licitación. Esto se ha traducido en que
muchos de sus vigilantes ganan muy poco, unos 700 euros brutos al mes, como ya
denunció la sección de Seguridad Privada de CCOO. El consistorio gobernado por Ahora Madrid también
es consciente de que muchos de estos
contratos chocan con la nueva política de contrataciónque
quiere instaurar. Antes, el precio suponía el 65% de la puntuación a la hora de
otorgar un contrato. Ya no. El consistorio ha aprobado un decreto que regula
nuevas cláusulas sociales a la hora de valorar una adjudicación, como la
calidad de las condiciones del empleo de las empresas licitantes, la inserción
sociolaboral, políticas de igualdad, medioambientales y la transparencia en la
información que ofrezca la empresa.
El sindicato CPPM no
está de acuerdo en este nuevo proyecto del ayuntamiento. "Hace falta una
plan que establezca qué número de edificios deben ser protegidos y la gente
necesaria. Es verdad que esta protección está entre nuestras funciones, pero
hay hasta 23 actividades policiales que se pueden desempeñar a partir de los 55
años: comunicación de notificaciones, inspección de comercios, enlace de
unidades, mantenimiento de vehículos, trabajo en oficinas, charlas formativas
en colegios, puestos de emisora…", señala su portavoz, Julián Leal. CPPM
lo tiene claro: "Es imposible quitar la vigilancia privada, sobre todo
teniendo en cuenta que la Policía Municipal de Madrid no tiene cubiertas todas
sus necesidades. La plantilla es de 6.200 agentes y tenemos un déficit de
900".
Sin
nuevos recambios policiales
Las últimas promociones para incorporar agentes al cuerpo han
sido muy reducidas debido a la situación financiera del consistorio. En 2014,
se convocaron 213 plazas, y en 2015 se redujeron a solo 26. "Para
este año, se habla de 117 cuando prometieron 250", explican desde el
sindicato UPM. Víctor Martínez,
de CSIF, asegura que hay poca información por parte del ayuntamiento en esta
materia. "Necesitamos datos para poder ayudar, hacer cuentas y ver si es
posible el ahorro". Además, CSIF señala que en breve puede surgir un nuevo
problema que dé al traste con el proyecto del ayuntamiento: el adelanto de la jubilación de
los policías locales a los 58 años o a los 60 años, un real
decreto que ya está ultimando el Gobierno en funciones.
"Si bajan la jubilación a
los 60 años, perdemos unos 800 agentes. Ahora nos podemos jubilar a los 65,
pero muchos compañeros lo hacen a los 63. Esto reduciría gran parte de los
efectivos y podría causar graves problemas hasta que se reestructurase el
servicio. Ahora hay entre 1.000 y 1.200
agentes mayores de 55 años", explican desde CPPM. UPM
también es de la misma opinión: "Tal y como está la plantilla y el número
de edificios a proteger, el proyecto de la concejalía es imposible. Con las
carencias operativas del cuerpo, la seguridad privada es ahora más barata.
Además, muchos de los agentes mayores de 55 años no pueden abandonar las
funciones que hacen ahora", concluye Juan Higueras,
de UPM.
La Federación de Seguridad Privada de la Unión Sindical
Obrera ya realizó un estudio
sobre el coste que
conllevaría la sustitución de los 485 vigilantes de seguridad que controlan los
edificios municipales. Su conclusión fue que Carmena tendría que rascarse el
bolsillo hasta conseguir casi el triple del dinero que destina ahora para
cubrir este servicio. Según el cálculo de la USO, basado en los convenios
colectivos de las plantillas, el servicio que actualmente prestan los
vigilantes ronda los 12 millones de euros al año, cifra que resulta de
multiplicar las 800.000 horas que hay contratadas por los 15 euros a
la hora que cobra un profesional privado. La sustitución de los 485 vigilantes que hacen este
servicio requeriría el uso de 670
agentes para
cubrir el mismo cometido.
Este número de policías habría que multiplicarlo, según las
cuentas del sindicato, por 32.774 euros brutos anuales que cobra de media cada
agente, lo que daría como resultado 22 millones de euros. A
esta cifra, además, habría que sumar 5,5 millones, que
es lo que cuesta la seguridad social de todos estos empleados. En total, 27,5 millones de euros anuales,
una cifra en la que no están contabilizados, subrayan desde USO, conceptos como
la uniformidad, los armeros, los ejercicios de tiro, las prejubilaciones o los
seguros. Al ayuntamiento las cuentas le salen de otra manera, ya que los agentes
que se encargarían de los edificios ya están en plantilla y su salario ya está
presupuestado. Además, se podría usar parte de los 26 millones que se pagan en
seguridad privada en reforzar una plantilla municipal muy crítica
ya con el concejal Barbero después de que este eliminara una de
las unidades centrales (los antidisturbios).
Las últimas promociones para incorporar agentes al cuerpo han
sido muy reducidas debido a la situación financiera del consistorio. En 2014,
se convocaron 213 plazas, y en 2015 se redujeron a solo 26. "Para
este año, se habla de 117 cuando prometieron 250", explican desde el
sindicato UPM. Víctor Martínez,
de CSIF, asegura que hay poca información por parte del ayuntamiento en esta
materia. "Necesitamos datos para poder ayudar, hacer cuentas y ver si es
posible el ahorro". Además, CSIF señala que en breve puede surgir un nuevo
problema que dé al traste con el proyecto del ayuntamiento: el adelanto de la jubilación de
los policías locales a los 58 años o a los 60 años, un real
decreto que ya está ultimando el Gobierno en funciones.
"Si bajan la jubilación a
los 60 años, perdemos unos 800 agentes. Ahora nos podemos jubilar a los 65,
pero muchos compañeros lo hacen a los 63. Esto reduciría gran parte de los
efectivos y podría causar graves problemas hasta que se reestructurase el
servicio. Ahora hay entre 1.000 y 1.200
agentes mayores de 55 años", explican desde CPPM. UPM
también es de la misma opinión: "Tal y como está la plantilla y el número
de edificios a proteger, el proyecto de la concejalía es imposible. Con las
carencias operativas del cuerpo, la seguridad privada es ahora más barata.
Además, muchos de los agentes mayores de 55 años no pueden abandonar las
funciones que hacen ahora", concluye Juan Higueras,
de UPM.
La Federación de Seguridad Privada de la Unión Sindical
Obrera ya realizó un estudio
sobre el coste que
conllevaría la sustitución de los 485 vigilantes de seguridad que controlan los
edificios municipales. Su conclusión fue que Carmena tendría que rascarse el
bolsillo hasta conseguir casi el triple del dinero que destina ahora para
cubrir este servicio. Según el cálculo de la USO, basado en los convenios
colectivos de las plantillas, el servicio que actualmente prestan los
vigilantes ronda los 12 millones de euros al año, cifra que resulta de
multiplicar las 800.000 horas que hay contratadas por los 15 euros a
la hora que cobra un profesional privado. La sustitución de los 485 vigilantes que hacen este
servicio requeriría el uso de 670
agentes para
cubrir el mismo cometido.
Este número de policías habría que multiplicarlo, según las
cuentas del sindicato, por 32.774 euros brutos anuales que cobra de media cada
agente, lo que daría como resultado 22 millones de euros. A
esta cifra, además, habría que sumar 5,5 millones, que
es lo que cuesta la seguridad social de todos estos empleados. En total, 27,5 millones de euros anuales,
una cifra en la que no están contabilizados, subrayan desde USO, conceptos como
la uniformidad, los armeros, los ejercicios de tiro, las prejubilaciones o los
seguros. Al ayuntamiento las cuentas le salen de otra manera, ya que los agentes
que se encargarían de los edificios ya están en plantilla y su salario ya está
presupuestado. Además, se podría usar parte de los 26 millones que se pagan en
seguridad privada en reforzar una plantilla municipal muy crítica
ya con el concejal Barbero después de que este eliminara una de
las unidades centrales (los antidisturbios).
La UCO cree que Eulen se llevó 9,5 millones en “contratos ilegales”
El sumario de la ‘Operación Tosca’ asegura que dichos acuerdos se firmaron entre 2004 y 2008 l Los concursos públicos se anularon “con argumentos incomprensibles”.
Esta misma semana se levantó el secreto de sumario de la conocida como ‘Operación Tosca’, una investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que se centra, entre otras cosas, en analizar la adjudicación de contratos, mayores y menores, a empresas por parte de la Ciudad. Según el primer tomo del informe, que consta de seis y una pieza separada con otros cuatro, la empresa de seguridad privada Eulen se habría llevado, presuntamente, entre 2004 y 2008, un total de 9.656.288,21 de euros en contratos que la UCO considera “completamente ilegales” por haber sido ‘troceados’ para evitar el concurso público.
Otro de los datos que revela dicho documento es que en los años 2006 y 2007 se sacó una licitación abierta para el “Servicio vigilancia de las dependencias de la Ciudad Autónoma de Melilla” y, finalmente, se canceló aludiendo, presuntamente y siempre según el documento de la UCO, a “argumentaciones incomprensibles”.
Adjudicación del servicio
En 2008, finalmente, el concurso público para otorgar este servicio a una compañía externa se llevó a cabo. Sin embargo, presuntamente y tal y como apunta la investigación de la Policía Judicial, Eulen se volvió a quedar con el servicio previa “reelaboración de pliegos de condiciones técnicas y establecimiento de criterios de valoración o de fórmulas de exclusión arbitrarios, tendentes a favorecer a dicha empresa en el concurso público realizado al efecto, en perjuicio de la libre concurrencia y la igualdad de oportunidades respecto de las demás empresas”.
Por esta causa se señala a la Consejería de Seguridad Ciudadana y a sus máximos representantes, entre ellos el que se hiciera cargo de este área durante estos años, Ramón Antón, ex consejero, y Gregorio Castillo, aún director general de este área.
Patronato de Turismo y antiguo Hospital de la Cruz Roja
Según el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que investiga la conocida como ‘Operación Tosca’, que supuestamente llevó a cabo contrataciones irregulares, principalmente con la empresa Eulen de seguridad privada, esta misma compañía se llevó varias adjudicaciones de forma “ilegal”.
En dicho documento, resaltan los servicios de “vigilancia de antiguo Hospital de la Cruz Roja”, la actual sede de la Consejería de Hacienda, unas competencias que dice que Eulen se adjudicó haciendo un “uso fraudulento de la contratación menor directa en el año 2012”.
Por otro lado, hay que reseñar que la UCO también considera que hubo fraude a la hora de dar las competencias a esta empresa en cuanto al “servicio de limpieza, mantenimiento y servicios auxiliares del Patronato de Turismo”, un acuerdo que se cerró en 2012 y detrás del que, supuestamente, habría “numerosos correos electrónicos que permiten presumir la existencia de un concierto previo entre responsables de la empresa que resultó adjudicataria y los encargados de la Administración oferente”.
Prevaricación, revelación de secretos, usos de información privilegiada, fraude y malversación son algunos de los delitos que, presuntamente, se habrían cometido en esta trama que atenta contra las arcas públicas.
Suspensión de la adjudicación de seguridad en 2011
Sobre la adjudicación del “servicio de vigilancia de dependencias municipales de la Ciudad Autónoma de Melilla en el año 2011”, el informe de la Unidad Central Operativa (UCO), que investiga el caso enmarcado en la conocida como ‘Operación Tosca’, recoge que, presuntamente, se habría suspendido un concurso público para estas competencias a causa de un recurso presentado por la empresa Eulen “en el que impugnaba, precisamente, el uso de la fórmula o criterio de valoración de la oferta económica similar a la utilizada en el concurso del año 2008, en el que resultó adjudicataria”.
Asimismo, dicho documento se refiere a la contratación que se produjo un año más tarde, en la que pudo haber, presuntamente, un “concierto fraudulento entre los responsables de la Administración y los de la empresa Eulen para conseguir la adjudicación del servicio de la vigilancia de las dependencias municipales de 2012”. Se dio, siempre según la UCO, una “desnaturalización intencionada de la valoración del componente económico de la oferta y el uso de criterios de adjudicación”.
Fuente: El Faro Digital
Vigilantes de seguridad desalojan un tren con Dominicanos armados con machetes.
Al desalojarlos del tren, los dominicanos bajan a vías y lanzan piedras, finalmente huyen de la estación y el grupo de vigilantes vuelve al convoy que escoltaban para seguir su ruta.
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