jueves, 3 de marzo de 2016

Prosegur, en el punto de mira de Hacienda y de Competencia

La presidenta del grupo compra el edificio que la compañía emplea como sede y recibirá un alquiler anual de 0,7 millones durante la próxima década.


Prosegur afronta en España en el presente ejercicio reclamaciones fiscales por 20 millones de euros y una investigación de la Comisión Nacional del Mercado de Competencia por presunta práctica irregular.

La compañía ha recurrido ante el Tribunal Económico Administrativoreclamación de la Agencia Tributaria relacionada con el Impuesto sobre Sociedades y asegura que estima “una resolución favorable”. En junio de 2013 se iniciaron actuaciones de inspección de los ejercicios 2008, 2009, y 2010 por los conceptos de Impuesto sobre Sociedades, Retenciones a Cuenta del Impuesto de No Residentes y Retenciones a cuenta del Capital Mobiliario, así como inspecciones parciales sobre Retenciones del Impuesto sobre la Renta del Trabajo.

La empresa ha firmado en conformidad actas relacionadas con algunas de esas retenciones, entre ellas con el Impuesto sobre Sociedades por 3,5 millones. Y en disconformidad sobre la reclamación de los 20 millones y otra por retenciones del Impuesto sobre la Renta del Trabajo por 0,55 millones. Prosegur sólo ha provisionado el acta firmada en disconformidad referida a las retenciones del Impuesto sobre la Renta del Trabajo, ya que sobre la otra cuestión estima una resolución favorable. “Los asesores externos de la sociedad estiman que no es probable que se produzca un quebranto”, apunta la compañía en las cuentas de 2015 depositadas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

La presidenta de Prosegur compró la sede de la compañía en diciembre por 12,7 millones; recibirá 7 millones en diez años por alquilarla al grupo

Prosegur también advierte en sus últimas cuentas sobre la existencia de “riesgos fiscales” en Brasil yArgentina por valor de 54,6 millones; los riesgos de mayor cuantía están asociados al mercado brasileño por reclamaciones de impuestos municipales y estatales y provisiones por combinación de negocios.

En el último trimestre de este año previsiblemente la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMV) comunicará las conclusiones de una investigación sobre Prosegur iniciada a principios de 2015. En febrero del pasado año funcionarios del organismo inspeccionaron la sede en Madrid del grupo de seguridad por “posibles acuerdos para el reparto de mercado, la fijación de precios, la fijación de condiciones comerciales, así como cualquier otra conducta que por su naturaleza pudiera contribuir a la distorsión de la competencia en el mercado de servicios de transporte y manipulación de fondos en España”.

En abril, la CNMC incoó expediente sancionador por posibles prácticas restrictivas de la competencia contra Prosegur y Loomis (la sede de esta otra empresa de seguridad también fue inspeccionada); desde entonces Competencia dispone de un periodo de hasta 18 meses para resolver. El organismo considera que existen indicios racionales de que ambas compañías acordaron reparto de clientes y actividades, fijación de precios, intercambio de información comercial sensible y otras condiciones comerciales. Prosegur ha tratado de evitar la entrega de documentación reclamada por Competencia sobre rutas de transporte y distribución de fondos, pero el organismo denegó el pasado mes de diciembre la confidencialidad de esos datos.

La presidenta, casera de Prosegur

De acuerdo a las cuentas de 2015 de Prosegur, el pasado mes de diciembre la presidenta de la compañía, Helena Revoredo, adquirió el edificio que el grupo emplea como sede en Madrid, en la calle Pajaritos, por 12,7 millones de euros. La operación la realizó la primera accionista de la empresa a través de su sociedad Proactinmo, a su vez controlada por Gubel. Revoredo cuenta con 309 millones de acciones de Prosegur mediante las sociedades Gubel y Prorevosa, una participación valorada en 1.421 millones de euros.
Según las mismas cuentas, ese mismo mes de diciembre Prosegur firmó con Proactinmo “un contrato de arrendamiento del edificio ubicado en la calle Pajaritos de Madrid”, por diez años prorrogables durante un año. La empresa explica que el gasto anualizado será de 0,7 millones (siete millones de euros en total por diez años de alquiler).
Fuente: Vozpopuli

Alerta y Control no despedirá a los vigilantes del Madrid Arena salvo que sean condenados



  • La nueva adjudicataria del servicio de seguridad de Madrid Espacios y Congresos ha subrogado a la plantilla de Seguriber.
  • En la misma hay cinco imputados por la muerte de cinco adolescentes.
  • Ocho imputados por las muertes en el Madrid Arena siguen haciendo labores de seguridad para el Ayuntamiento de Madrid.
    
    Alerta y Control, la empresa de seguridad privada que se ha hecho con el contrato de seguridad de los pabellones multiusos del Ayuntamiento de Madrid, no despedirá a los vigilantes imputados en el caso Madrid Arena, al menos por el momento.

"    El artículo 14 de nuestro convenio colectivo obliga a la subrogación. En principio, no tenemos motivos para despedirles porque no están procesados ni condenados, solo imputados", explicó a 20minutos Juan Pedro del Castillo, director general de la compañía. "No dudo de su profesionalidad y puede que afecte a nuestra imagen, pero solo nos plantearíamos el despido en caso de que fuesen condenados", añadió.

      En la plantilla perteneciente a Seguriber —la anterior contrata municipal— que Alerta y Control se ha visto obligada a subrogar se encuentran Raúl Monteverde, Juan José París Nalda, José Antonio Díez Romero, Roberto Mateos e Iván Somontes Santamaría, como adelantó este martes este diario. Todos han tenido que declarar en sede judicial por su papel durante la noche en la que fallecieron aplastadas por una avalancha humana las adolescentes.

   También han pasado por el juzgado el aún subdirector de Seguridad de Madridec, Rafael Pastor; el coordinador de Seguridad, José Rodríguez Caamaño; y al jefe de Operaciones y Proyectos, Francisco del Amo. El Ayuntamiento, que alega que no puede tomar medidas contra los vigilantes porque no pertenecen a su plantilla, no ha despedido a estos cargos de confianza que cobran de su empresa pública, a pesar de que sí ha renovado a la cúpula directiva de Madridec dando hasta seis bajas.

      Evaluación

    Alerta y Control admite que va a evaluar las competencias y capacidades de los vigilantes imputados, al igual que hará con los que no lo están. "A partir de ahí, veremos si se ajustan a nuestras normas internas y a la ley a la hora de hacer su trabajo y si son válidos para los servicios que han ocupado o hay que destinarles a otros", concluye su director general.

      La normativa vigente para el sector incluye la excedencia especial en caso de que fuesen inhabilitados temporalmente para ejercer su función o de que la división de Seguridad Privada de la Policía Nacional les retirase su permiso para ejercer.




La empres que vigila las 71 sedes judiciales no tiene contrato

La firma trabaja desde hace dos meses con “encargo directo con gasto a convalidar”



El portavoz de la Comisión de Vigilancia de la Contratación en la Asamblea de Madrid, Enrique Veloso (Ciudadanos), escuchó ayer “asombrado” que la empresa privada encargada de la vigilancia y seguridad de las 71 sedes judiciales adscritas a la Consejería de Presidencia carece de contrato desde hace dos meses.
Lo desveló la directora general de Justicia y Seguridad, María Cristina Díaz Márquez, que comparecía ante los parlamentarios a petición de Ciudadanos para explicar los detalles del nuevo procedimiento de contratación del servicio de vigilancia, que ya se ha puesto en marcha. “En un contexto”, indicó Veloso, en el que “los trabajadores quieren saber cuáles serán sus condiciones laborales, sea cual sea la concesionaria”.
La empresa Alerta y Control, anterior adjudicataria del contrato de vigilancia del acceso de personas y de la seguridad de los edificios judiciales, está prestando el servicio mediante un “encargo directo con gasto a convalidar”, aclaró ayer Díaz Márquez. Esta fórmula se continuará aplicando hasta la formalización del nuevo contrato, asegurándose así la continuidad del servicio.
Alerta y Control se hizo con el concurso público en abril de 2013 por 15 millones de euros en dos años. Cuando finalizó este plazo, se prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2015.
La consejería intentó modificar el contrato antes de que venciera su ampliación, debido a “las necesidades actuales en materia de seguridad de las sedes judiciales”. También pretendía prorrogarlo, al menos hasta que se volviera a convocar una licitación pública. Pero se topó con dificultades presupuestarias, administrativas y con la oposición del contratista.
Veloso no se explica la razón de que se haya recurrido a esta fórmula, “teniendo en cuenta que es una situación previsible, porque se conoce desde el principio el plazo de ejecución del contrato”. El portavoz de la comisión recuerda que se está primando a una empresa sobre otras. Cada mes cuesta unos 695.000 euros.
En su opinión, se están vulnerando la Ley de Contratos y la Ley de Transparencia y Buen Gobierno, “incurriendo en una posible infracción en materia de gestión económico-presupuestaria”. El Consejo de Gobierno tendrá que aprobar el importe.
Fuente: El Pais

martes, 1 de marzo de 2016

Carmena hereda 26 millones en contratos de seguridad que quiere sustituir por policías

El Ayuntamiento de Madrid tiene suscritos contratos con 17 empresas privadas que vigilan edificios municipales. Ultima un plan de ahorro para cambiar vigilantes por agentes




29.02.2016 – 05:00 H.
El Ayuntamiento de Madrid tiene suscritos contratos de seguridad con 17 empresas privadas que suponen un coste de 26 millones de euros. Algunos vencen este año, otros en 2017 y los hay que estarán vigentes toda la legislatura. 

El objetivo de la Concejalía de Salud, Seguridad y Emergencia que dirige Javier Barbero es ahorrar e intentar no renovar el mayor número de contratos posible y sustituir la vigilancia privada por los policías municipales más veteranos, aquellos que tienen 55 años o más y no realizan funciones operativas. 

El proyecto no tiene de momento buena acogida ni entre los sindicatos policiales ni entre los trabajadores de las empresas privadas, que ven peligrar sus puestos de trabajo.

La concejalía está realizando un detallado estudio de todos los contratos de seguridad, heredados por el "afán privatizador de anteriores equipos municipales del PP", el coste que suponen, cuándo vencen y si se puede prescindir de ellos sin mermar la protección de los edificios públicos. 

El ayuntamiento que dirige Manuela Carmena cree que en algunos casos estos inmuebles pueden ser vigilados solo a través de medios materiales (alarmas o sistemas de videovigilancia) y en otros se puede sustituir a los vigilantes privados por agentes municipales. "Hay que buscar la eficiencia y aprovechar también la experiencia profesional de los policías más veteranos, que no solo serán destinados a la protección de inmuebles, sino también al apoyo de unidades especiales", señala un portavoz de la concejalía, que destaca que no quieren "reducir los niveles de protección de los edificios públicos".

La plantilla de Policía Municipal tiene poco más de 1.000 agentes que superan los 55 años
Por ejemplo, la empresa Ilunion Servicios de Seguridad recibe 2,12 millones de euros por proteger los "edificios y solares que se encuentran bajo la custodia de la Dirección General de Patrimonio". Su contrato vence en junio de 2017.Prosegur tiene el contrato de vigilancia del Palacio de Cibeles (sede principal del ayuntamiento) por 3,8 millones de euros, que vence en diciembre de este año. 

Esta es la empresa que más factura al consistorio, en concreto 8,2 millones de euros. Protección de Patrimonios custodia por 452.000 euros "el edificio sede del Área de Gobierno de Urbanismo y Vivienda". Este contrato vence ahora en marzo. Como el de Sasegur, que percibe 325.301 euros por proteger "los edificios dependientes del distrito de Latina". 

La empresa Servise se encarga de la protección de la sede de la Dirección General de Emergencias y Protección Civil por un coste de 223.000 euros. Su contrato termina en abril de 2017. Sureste Seguridad se ocupa por 461.000 euros de los inmuebles que dependen de la Agencia Tributaria municipal. La UTE formada por Sasegur y FBS Seguridad recibe 465.509 euros por vigilar los edificios de la Junta de Distrito de Moratalaz (el contrato vence en noviembre de 2016). Visegur protege "los edificios dependientes del Área de Gobierno de Economía, Hacienda y Administración Pública" por 521.317 (hasta agosto de 2016).

Nuevas cláusulas sociales
En el listado de empresas adjudicatarias, también está Marsegur, que percibe cinco millones de euros por seis contratos. Es la segunda en volumen de facturación. Protege los edificios del área de Artes, Deportes y Turismo por un importe de 1,8 millones de euros; los inmuebles del distrito de Moncloa-Aravaca, por un millón de euros; los centros de Madrid Salud, por 954.048; los edificios del distrito de Vicálvaro, por 473.394; los edificios de Coordinación General de la Alcaldía, por 393.366 euros, y la sede de la subdirección general del Samur-Protección Civil, por 277.697.

Carmena, en el centro de emergencias del ayuntamiento.

En el caso de Marsegur, ganó los concursos porque ofreció siempre la oferta más económica, en algunos casos un 50% más barata que el precio de licitación. Esto se ha traducido en que muchos de sus vigilantes ganan muy poco, unos 700 euros brutos al mes, como ya denunció la sección de Seguridad Privada de CCOO. El consistorio gobernado por Ahora Madrid también es consciente de que muchos de estos contratos chocan con la nueva política de contrataciónque quiere instaurar. Antes, el precio suponía el 65% de la puntuación a la hora de otorgar un contrato. Ya no. El consistorio ha aprobado un decreto que regula nuevas cláusulas sociales a la hora de valorar una adjudicación, como la calidad de las condiciones del empleo de las empresas licitantes, la inserción sociolaboral, políticas de igualdad, medioambientales y la transparencia en la información que ofrezca la empresa.

El sindicato CPPM no está de acuerdo en este nuevo proyecto del ayuntamiento. "Hace falta una plan que establezca qué número de edificios deben ser protegidos y la gente necesaria. Es verdad que esta protección está entre nuestras funciones, pero hay hasta 23 actividades policiales que se pueden desempeñar a partir de los 55 años: comunicación de notificaciones, inspección de comercios, enlace de unidades, mantenimiento de vehículos, trabajo en oficinas, charlas formativas en colegios, puestos de emisora…", señala su portavoz, Julián Leal. CPPM lo tiene claro: "Es imposible quitar la vigilancia privada, sobre todo teniendo en cuenta que la Policía Municipal de Madrid no tiene cubiertas todas sus necesidades. La plantilla es de 6.200 agentes y tenemos un déficit de 900".

Sin nuevos recambios policiales

Las últimas promociones para incorporar agentes al cuerpo han sido muy reducidas debido a la situación financiera del consistorio. En 2014, se convocaron 213 plazas, y en 2015 se redujeron a solo 26. "Para este año, se habla de 117 cuando prometieron 250", explican desde el sindicato UPM. Víctor Martínez, de CSIF, asegura que hay poca información por parte del ayuntamiento en esta materia. "Necesitamos datos para poder ayudar, hacer cuentas y ver si es posible el ahorro". Además, CSIF señala que en breve puede surgir un nuevo problema que dé al traste con el proyecto del ayuntamiento: el adelanto de la jubilación de los policías locales a los 58 años o a los 60 años, un real decreto que ya está ultimando el Gobierno en funciones.

"Si bajan la jubilación a los 60 años, perdemos unos 800 agentes. Ahora nos podemos jubilar a los 65, pero muchos compañeros lo hacen a los 63. Esto reduciría gran parte de los efectivos y podría causar graves problemas hasta que se reestructurase el servicio. Ahora hay entre 1.000 y 1.200 agentes mayores de 55 años", explican desde CPPM. UPM también es de la misma opinión: "Tal y como está la plantilla y el número de edificios a proteger, el proyecto de la concejalía es imposible. Con las carencias operativas del cuerpo, la seguridad privada es ahora más barata. Además, muchos de los agentes mayores de 55 años no pueden abandonar las funciones que hacen ahora", concluye Juan Higueras, de UPM.
La Federación de Seguridad Privada de la Unión Sindical Obrera ya realizó un estudio sobre el coste que conllevaría la sustitución de los 485 vigilantes de seguridad que controlan los edificios municipales. Su conclusión fue que Carmena tendría que rascarse el bolsillo hasta conseguir casi el triple del dinero que destina ahora para cubrir este servicio. Según el cálculo de la USO, basado en los convenios colectivos de las plantillas, el servicio que actualmente prestan los vigilantes ronda los 12 millones de euros al año, cifra que resulta de multiplicar las 800.000 horas que hay contratadas por los 15 euros a la hora que cobra un profesional privado. La sustitución de los 485 vigilantes que hacen este servicio requeriría el uso de 670 agentes para cubrir el mismo cometido.
Este número de policías habría que multiplicarlo, según las cuentas del sindicato, por 32.774 euros brutos anuales que cobra de media cada agente, lo que daría como resultado 22 millones de euros. A esta cifra, además, habría que sumar 5,5 millones, que es lo que cuesta la seguridad social de todos estos empleados. En total, 27,5 millones de euros anuales, una cifra en la que no están contabilizados, subrayan desde USO, conceptos como la uniformidad, los armeros, los ejercicios de tiro, las prejubilaciones o los seguros. Al ayuntamiento las cuentas le salen de otra manera, ya que los agentes que se encargarían de los edificios ya están en plantilla y su salario ya está presupuestado. Además, se podría usar parte de los 26 millones que se pagan en seguridad privada en reforzar una plantilla municipal muy crítica ya con el concejal Barbero después de que este eliminara una de las unidades centrales (los antidisturbios).





La UCO cree que Eulen se llevó 9,5 millones en “contratos ilegales”


El sumario de la ‘Operación Tosca’ asegura que dichos acuerdos se firmaron entre 2004 y 2008 l Los concursos públicos se anularon “con argumentos incomprensibles”.
Esta misma semana se levantó el secreto de sumario de la conocida como ‘Operación Tosca’, una investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que se centra, entre otras cosas, en analizar la adjudicación de contratos, mayores y menores, a empresas por parte de la Ciudad. Según el primer tomo del informe, que consta de seis y una pieza separada con otros cuatro, la empresa de seguridad privada Eulen se habría llevado, presuntamente, entre 2004 y 2008, un total de 9.656.288,21 de euros en contratos que la UCO considera “completamente ilegales” por haber sido ‘troceados’ para evitar el concurso público.
Otro de los datos que revela dicho documento es que en los años 2006 y 2007 se sacó una licitación abierta para el “Servicio vigilancia de las dependencias de la Ciudad Autónoma de Melilla” y, finalmente, se canceló aludiendo, presuntamente y siempre según el documento de la UCO, a “argumentaciones incomprensibles”.
Adjudicación del servicio
En 2008, finalmente, el concurso público para otorgar este servicio a una compañía externa se llevó a cabo. Sin embargo, presuntamente y tal y como apunta la investigación de la Policía Judicial, Eulen se volvió a quedar con el servicio previa “reelaboración de pliegos de condiciones técnicas y establecimiento de criterios de valoración o de fórmulas de exclusión arbitrarios, tendentes a favorecer a dicha empresa en el concurso público realizado al efecto, en perjuicio de la libre concurrencia y la igualdad de oportunidades respecto de las demás empresas”.
Por esta causa se señala a la Consejería de Seguridad Ciudadana y a sus máximos representantes, entre ellos el que se hiciera cargo de este área durante estos años, Ramón Antón, ex consejero, y Gregorio Castillo, aún director general de este área.
Patronato de Turismo y antiguo Hospital de la Cruz Roja
Según el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que investiga la conocida como ‘Operación Tosca’, que supuestamente llevó a cabo contrataciones irregulares, principalmente con la empresa Eulen de seguridad privada, esta misma compañía se llevó varias adjudicaciones de forma “ilegal”.
En dicho documento, resaltan los servicios de “vigilancia de antiguo Hospital de la Cruz Roja”, la actual sede de la Consejería de Hacienda, unas competencias que dice que Eulen se adjudicó haciendo un “uso fraudulento de la contratación menor directa en el año 2012”.
Por otro lado, hay que reseñar que la UCO también considera que hubo fraude a la hora de dar las competencias a esta empresa en cuanto al “servicio de limpieza, mantenimiento y servicios auxiliares del Patronato de Turismo”, un acuerdo que se cerró en 2012 y detrás del que, supuestamente, habría “numerosos correos electrónicos que permiten presumir la existencia de un concierto previo entre responsables de la empresa que resultó adjudicataria y los encargados de la Administración oferente”.
Prevaricación, revelación de secretos, usos de información privilegiada, fraude y malversación son algunos de los delitos que, presuntamente, se habrían cometido en esta trama que atenta contra las arcas públicas.

Suspensión de la adjudicación de seguridad en 2011

Sobre la adjudicación del “servicio de vigilancia de dependencias municipales de la Ciudad Autónoma de Melilla en el año 2011”, el informe de la Unidad Central Operativa (UCO), que investiga el caso enmarcado en la conocida como ‘Operación Tosca’, recoge que, presuntamente, se habría suspendido un concurso público para estas competencias a causa de un recurso presentado por la empresa Eulen “en el que impugnaba, precisamente, el uso de la fórmula o criterio de valoración de la oferta económica similar a la utilizada en el concurso del año 2008, en el que resultó adjudicataria”.
Asimismo, dicho documento se refiere a la contratación que se produjo un año más tarde, en la que pudo haber, presuntamente, un “concierto fraudulento entre los responsables de la Administración y los de la empresa Eulen para conseguir la adjudicación del servicio de la vigilancia de las dependencias municipales de 2012”. Se dio, siempre según la UCO, una “desnaturalización intencionada de la valoración del componente económico de la oferta y el uso de criterios de adjudicación”.
Fuente: El Faro Digital

Vigilantes de seguridad desalojan un tren con Dominicanos armados con machetes.



Al desalojarlos del tren, los dominicanos bajan a vías y lanzan piedras, finalmente huyen de la estación y el grupo de vigilantes vuelve al convoy que escoltaban para seguir su ruta.